Llevo los bolsillos vacíos y los ojos cargados de lágrimas. Sí, los sigo teniendo cargados de lágrimas aunque haya estado toda la tarde llorándote. Recuerdo tus fotos y vídeos con ternura y te imagino corriendo por el llano del colegio. Te imagino porque ya no puedo verte. Hay quien se ha encargado de poner fin a tu corta existencia de la más ruin de las maneras. No puedo ofrecerte nada porque todo lo que tenías, que era tu vida, te ha sido arrebatada. Muchas noches he pensado en ti como si fueras mi hermana y la agonía no me ha dejado conciliar el sueño. He deseado con todas mis fuerzas que un día golpearas en la puerta de tu casa con tu paquete de chucherias en la mano. He deseado volver a ver esa rizada melena y esos ojos cautivadores bailando con ese arte gitano.Ahora la rabia me invade, no puedo contener mi ira. Quiero gritar a los cuatro vientos mis peores deseos a tu verdugo indolente, pero ¿para qué? El cobarde que cercenó tus ilusiones con un misero golpe y te lanzó a la ría como si fueses un despojo no va a dar la cara. No tiene agallas. Contigo sí porque no has podido defenderte, pero no es capaz de salir a la luz. Se esconde en las cloacas, como las ratas.
No tengo nada para darte. En realidad, nunca lo tuve. Ni mis esperanzas, mis consultas para saber de ti, el mirar una y otra vez tus fotos... Nada ha servido. Me acuerdo de los tuyos y comparto, si se puede, su dolor. Tú has salido volando como una bonita paloma blanca en busca de una nube, pero ellos se han quedado aquí. Ya saben que has sido citada en el cielo para alegrar con tu sonrisa los altares, pero no les vale para que dejen de echarte de menos. Te encontrarás con buena gente ahí arriba. Estarán algunos de los tuyos que se fueron antes que tú, habrá otros que no te conocías, pero que conquistarás con uno de tus guiños y hay una familia estupenda que se fue de viaje un 20 de diciembre. Me han dicho que con tu flamenqueo y su carnaval no habrá ni un momento para el descanso.
Por si os cansárais y echaséis un vistazo aquí abajo, nosotros no dejaremos nunca de pensar en vosotros. Yo también tengo algunos de los míos disfrutando del paisaje entre estrellas. Salúdalos de mi parte y dile que se les echa de menos. Me voy despidiendo pequeña. No podemos verte, ni tocarte ni oirte, pero puedes estar segura de que estarás por siempre en nuestros corazones. Ahora te toca a ti buscarnos y guiarnos cuando nos vaya mal por aquí, vela por nosotros en este mundo de locos Mariluz. Hasta siempre guapa.

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